La palabra «deuda» tiene connotaciones negativas, pero la realidad es más matizada. No toda deuda es perjudicial: depende del propósito y del costo.
Deuda buena
Es aquella que genera valor a futuro o cuyo costo es menor al retorno esperado:
- Hipoteca a tasa baja para adquirir un activo que se valoriza
- Crédito estudiantil que incrementa tu capacidad de ingresos
- Préstamo para un negocio con retorno proyectado superior a la tasa de interés
Deuda mala
Es aquella que financia consumo sin retorno y con tasas elevadas:
- Tarjetas de crédito con saldos impagos (tasas del 20%–40% anual)
- Créditos de consumo para bienes que se deprecian
- Préstamos a día de pago («payday loans»)
Regla práctica
Si la tasa de interés de tu deuda es mayor al retorno esperado de tus inversiones, esa deuda es mala y debe eliminarse primero.